Y sólo entonces, cuando el rechazo vuelve a llamar a tu puerta te das cuenta de que todo es banal. Puede que le hayas contado lo que sientes. Es plausible que hayas dicho en voz alta lo que pensabas. Hay una posibilidad de que las palabras no sean más que palabras.
Pero aún así, cuando sientes el rechazo de cerca- como un puñal que te corta por dentro y te deja expuesta al mundo- entonces te das cuenta de que todo esto no ha sido suficiente. Que la culpa la tienen los kilos. Que aún no estás lo suficientemente delgada. Que el odio que tienes por tu cuerpo es superior a cualquier fuerza de este mundo:
Ana ha vuelto.
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2 comentarios:
Prin,el odio es el puñal más fuerte.Pero nosotras le podemos,perderemos esos kilos de tristeza e infelicidad.
Besos.
Nena el miedo al rechazo es de los peores, como combatirlo? no se yo lo rechazo antes de que me rechaze y no estoy tan segura que sean los kilos los culpables, animo nena
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